De tu yo de el pasado en sus veintes
Querido yo,
¿Qué onda mi Jaime?
Eres el más procrastinador del mundo. Tienes queriéndote escribir esta carta para ti desde hace mucho tiempo y no lo hiciste. Pero no importa, hay que hacerlo ahorita. Vas a recibir dos cartas mías: una en tu cumpleaños número 30, y otra en unos años más adelante, aún no he decidido cuándo. Lo importante es que esta carta viene de tu versión en los últimos años de tus veintes.
Siento que tus teens, de los 10 a los 19, no los disfrutaste tanto. Tus veintes sí, pero se fueron más rápido porque la vida se puso cada vez más difícil. La vida de adulto no es fácil. Y aunque mis veintes me gustaron, siento que pasaron muy rápido. Por eso esta carta es para ti, porque vas a llegar a los 30 y quiero decirte unas cosas.
Quiero que sepas que nuestros veintes estuvieron llenos de cosas que trajiste desde tus dieciocho: traumas, recuerdos, enojos. Empezaste los veintes de una forma muy atrabancada, pero supiste aprovechar tu energía, tu fuerza, tu hambre, tu inteligencia para hacer lo mejor que podías con lo que tenías.
Deberías sentirte orgulloso porque hiciste muchas cosas: estuviste en los trabajos que quisiste, manejaste los carros que pudiste, saliste con las morritas que te gustaban. Te graduaste, te casaste, arreglaste tu residencia, tu ciudadanía. Estuviste con Pau, que espero que siga siendo el amor de tu vida.
Quiero que recuerdes esta etapa con felicidad. Si algún día lees esta carta en tus cuarentas, cincuentas, o solo una vez más en la vida, está bien. Solo quiero que exista, en un correo o donde sea, para que recuerdes lo que hiciste en tus veintes. Aprendiste a ser un mejor hermano mayor, te equivocaste con el alcohol y con tu familia, pero también aprendiste a perdonar, a madurar, a soltar.
Espero que tus treintas sean mejores. No es una competencia. Solo tenemos una vida y estamos aprendiendo. Te enteraste antes de cumplir los 30 de lo que pasó con tus papás. Ojalá todo se arregle. Y si no, recuerda que te dieron una vida buena por casi treinta años.
La verdad, si me arrepiento de algo es de no haber disfrutado más la vida. Y por eso te lo digo: empieza a disfrutarla más, porque no sabemos cuánto tiempo tenemos, no por ser pesimista, sino por realista.
Recuerda tus caídas, esos años difíciles en los que te sentiste triste, abrumado, estresado. Pero también recuerda que fuiste feliz, amado, escuchado. Las altas y las bajas son parte de la vida. Y aunque esta sea la última vez que vas a escuchar de mí en tus veintes, quiero que sepas que estoy feliz con todo lo que hemos logrado y lo que tú has logrado.
Sé lo que eres capaz de lograr. Confío en que puedes enfocarte en los stocks, en tu trabajo, en lo que te gusta. Ojalá en los treintas lo hagamos mejor. Y si no, no pasa nada. Lo bonito de nosotros es que siempre encontramos nuevas formas de hacer las cosas. Nunca somos conformistas. Solo échale un poco más de ganas.
¡Feliz cumpleaños Jaime! Esta carta viene de tu yo del pasado. Dejamos los veintes atrás para comenzar una nueva etapa. Estoy orgulloso de lo poco o mucho que hemos hecho y de con quién hemos llegado hasta aquí.
Cuida a tus amistades, a tus hermanos, a tus tíos, a la gente que te quiere. A lo mejor el círculo se hace más pequeño con el tiempo, pero no tiene que ser así. Sería bonito llegar a los 40, 50 o 60 rodeado de la gente que amas. Todavía estás a tiempo. Toma mejores decisiones sobre con quién te rodeas y sé una buena persona para que también te quieran tener cerca.
Eso es todo. Sé que a veces no lo demuestro y que soy muy duro contigo, pero te quiero mucho güey. Échale ganas. Al final, aunque tienes a Paola, a tus hermanos, a tu papá y a tu mamá, nunca olvides que tú deberías ser la persona más importante para ti. Cuídate, no seas tan duro contigo mismo.
¡Feliz cumpleaños güey! Échale ganas, cabrón.
Con cariño, tu yo de 31-08-2025 ✉
Entregada en 2025